LA VID

LA VID

La vid está considerada como una planta trepadora que pertenece a la familia de las ampelidáceas con un tronco nudoso y retorcido, vástagos largos y nudosos llamados sarmientos y hojas alternas pecioladas, que terminan en cinco lóbulos, denominados pámpanos. El fruto de la vid es la uva en racimo, que se compone de raspón o palillo o escobajo y los granos.

Ya se sabe que a través de las raíces se sustenta la planta, mediante la absorción de la humedad y las sales minerales necesarias y que el tronco y los sarmientos son meros vehículos de transmisión por los que circula el agua con los componentes minerales. La hoja con sus múltiples funciones es el órgano más importante de la vid. Las hojas son las encargadas de transformar la savia bruta en elaborada, son las ejecutoras de las funciones vitales de la planta: transpiración, respiración y fotosíntesis. Es en ellas dónde, a partir del oxígeno y el agua, se forman las moléculas de los ácidos, azúcares, etc. que se van a acumular en el grano de la uva condicionando su sabor. Esa sustancia verdosa llamada clorofila es la encargada de captar de los rayos del sol la energía suficiente para llevar a cabo todos estos procesos. En el mes de marzo, cuando el calor comienza a hacerse notar, la savia se pone en movimiento y se produce el denominado "lloro" de la vid que se expresa a través del fruto. El fruto surge muy verde, pues está saturado de clorofila, y a partir de aquí toda la planta empieza a ejercer servidumbre en favor del fruto que poco a poco irá creciendo. Nace, la uva

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